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¿VEO VEO...QUÉ VES...?

Nombre Autor:Ale González
Edad: 22
Hobby:
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Reseña

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Para que una telenovela sea un éxito se deben presentar muchos factores. Primero una campaña de publicidad fuerte y con mucho tiempo de antelación, esto permite que el público se familiarice con los personajes y vea si le resultan atrayentes o no. Segundo, el elenco debe ser bueno y atractivo, y la clave es que sean cercanos a las personas.

Los personajes deben lograr empatía con el telespectador y la historia debe ser contada de una forma que genere adicción y una especie de identificación. Lo más importante es que se logre determinar qué es lo que la gente quiere ver y en qué momento. Sin duda las teleseries son un fenómeno social digno de un análisis mucho más profundo y acabado, son cercanas a las personas, con mensajes predecibles pero cautivadores. O me vas a decir que, ¿nunca te has sentido identificado con alguna de ellas? Quién no sufrió con la terquedad de Ángel Mercader o con la furia del Señor de la Querencia, o, por favor no digas que no, quién no tuvo miedo de encontrarse con el asesino de alguien de te mira. A quién no le dio ganas de ser protagonista de un grupo musical rebelde…o quién no quiso que Matilde se casara con el Pincheira y no muriera, quién no esperaba que el Pelluco se quedara con su reina y vivieran felices para siempre, quién no quería que Max dejara de ser un fantasma y se quedara toda la vida con Pola, quién no lloró con el final de Machos y quién no quiso irse a vivir una temporada completa a los ojos del Caburga, dígame que no murió de ternura con la señorita Gustááá, y que no le habría gustado ser usted la Fiera y detener el auto de Francisco Reyes. …dígame que no le dieron ganas de adoptar a la hija de Papi Riki e irse los tres juntos a recorrer el mundo. Dígame que no ha sufrido porque la pobre Elisa todavía está encerrada y usted sabe el secreto pero no se lo puede decir al detective que está empezando a rallar la papa …yo sé, que tú lo has pensado más de una vez… Las teleseries tienen la facilidad de hacer que nos involucremos con las historias que se cuentan, que odiemos al malo y que amemos a los buenos. Tienen también la cualidad de lograr que transgredamos nuestros valores de las formas más sutiles. Que aceptemos la infidelidad como algo normal, la homosexualidad como algo inevitable (si la criticamos somos unos intolerantes), los divorcios como pan de cada día. “Si el compadre le pega a la polola no importa porque estaba borracho, el pobre se equivocó hay que darle una segunda oportunidad”, le fue infiel con su mejor amiga y tuvo relaciones sexuales con ella, pero hay que perdonarlo también porque pobre cabro no sabía lo que hacía, fue por despecho, fue por despechooooooooooooo!!!! Esas y otras frases escuchamos a diario y hasta las repetimos.   Como puedes ver este tipo de sutilezas están presentes a diario en nuestros hogares, a toda hora del día y con diferentes temáticas. Todos los días confrontamos nuestros valores con los que ofrecen los medios de comunicación, entre más alimentes los valores que Dios propone a través de la Biblia más firmes estarán tus convicciones. Tú decides si escoges seguir el consejo de Dios cuando dice en 1 Corintios 10:23-24: «Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo. Que nadie busque sus propios intereses sino los del prójimo. O bien sigue sus propios caminos. Si escoges el primero busca “todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio." (Filipenses 4:8, NVI)

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